EL REGRESO DEL HIJO PRODIGO



Hola, amigos!

Hoy os traigo una canción en rap flamenco del grupo RapJondo que nace del corazón de El regreso del hijo pródigo, el libro donde Henri Nouwen se arrodilla ante el cuadro de Rembrandt y se deja abrazar por la parábola de Jesús.


No es solo una historia: es nuestra historia.

• El hijo menor que todos llevamos dentro: el que huye, se pierde, se vacía… y un día se atreve a volver.

• El hijo mayor: el que se queda en casa, pero con el alma lejos, comido por los celos y el “yo sí merezco”.

• Y el Padre: el que no pregunta, no juzga… solo abraza, perdona y hace fiesta.

La canción nos lleva de ser perdidos a ser resentidos, y finalmente a convertirnos en abrazo para los demás.

¡Que suene el cajón, la guitarra y el quejío… y que el Padre nos encuentre a todos en el camino!






























LETRA DE LA CANCIÓN

Rembrandt pinta el regreso…
El hijo vuelve, el alma implora.
¡Olé!


Hijo que huye buscando su nombre,
hambre en tierra extraña, vacío que corroe.
Un Padre que no se cansa de mirar el camino,¡volver no es llegar, es caer en los brazos!

El hermano que nunca se fue, pero nunca estuvo,
celos en la sombra, orgullo que lo pudre.
Ser amado hasta aprender a amar…
¡las manos que un día recibieron, un día bendecirán!

Salí con la bolsa llena, “¡libertad!” grité al viento,
pero el país lejano me dejó sin aliento.
Éxito, placer, fama… cartón piedra y humo,
desperté entre cerdos, el alma hecha un murmullo.

“Padre, pequé contra el cielo y contra ti”,
dije de rodillas, sin guión ni por qué.
No vine a negociar, vine a confesar,
el abrazo llegó antes que mi “perdón” pronunciar.

¡Ay, nostalgia del hogar interior!
¡Ay, hambre de amor que no sabe fingir!

Yo me quedé en casa, obedecí sin fallar,
pero mi corazón nunca entró a cenar.
“¡Todo esto es mío, yo sí lo merezco!”,
celos en la puerta, veneno en el pecho.

El Padre sale, me busca en la noche,
“Ven a la fiesta, hijo, no seas tan torpe”.
¿Injusticia? No, es misericordia loca,
el amor no se gana, se recibe en la copa.

¡Ay, orgullo que quema como brasas!
¡Ay, cárcel de “yo sí, él no” que me abrasa!

Hijo que huye buscando su nombre…
¡volver no es llegar, es caer en los brazos!
El hermano que nunca se fue, pero nunca estuvo…
¡las manos que un día recibieron, un día bendecirán!

Ya no quiero ser solo el perdido o el resentido,
quiero ser las manos que bendicen sin ruido.
Acoger sin preguntas, perdonar sin factura,
mirada que cura, corazón que no se cansa.

En la vida aprendí que los “locos” me enseñan,
el Evangelio se vive, no se predica en la cátedra.
De receptor a fuente, de herida a caricia,
¡la vocación más alta: ser compasión encarnada!

¡Ay, Padre, hazme padre!
¡Ay, que mi abrazo sea tu abrazo!

El regreso no acaba, sigue en cada suspiro.
¡Olé al que vuelve!
¡Olé al que acoge!
¡Olé al que se convierte en hogar para el perdido!

Autor: RapJondo



PARA ESCUCHAR LA CANCIÓN:




DESCARGAR CANCION























































Comentarios

Entradas populares de este blog

RAPJONDO - GRUPO MUSICAL VIRTUAL

FLORECER EN EL DESIERTO (Justicia para el Sáhara)

DESPERTARES