EL PRINCIPITO
Dedicado a todos los que nunca dejaron de ser niños en el alma,
y a los grandes que aprenden a recordar.
Llegó un niño del espacio, coronita de metal,
con preguntas en los ojos, sabiduría celestial.
Me pidió que le pintara un cordero pa’ soñar,
una ovejita que coma espinosas, ¡pa’ salvar el planeta ya!
Lo esencial es invisible, no lo puedes mirar,
pero los mayores solo ven cifras, números na’ más.
Todas las personas grandes fueron niños antes,
pero pocas se acuerdan, perdieron la inocencia ya.
[ESTRIBILLO]
Ay, que las rosas necesitan tiempo,
que fue el tiempo que pasaste
con tu rosa lo que la hizo tan importante.
Que lo importante es invisible a los ojos,
solo el corazón descubre el secreto,
mira con los ojos del alma.
¿Dónde queda la verdad? ¿Dónde el amor de verdad?
Los adultos son extraños, caminan en línea recta,
y así no llegan lejos, se pierden en su afán.
¡Los niños deben ser indulgentes con los grandes, ay!
En su planeta pequeñito, tres volcanes y una flor,
presumida y caprichosa, pero llena de calor.
La dejó pa’ conocer mundos, pa’ buscar conexión,
pero aprendió que el cariño es responsabilidad y pasión.
[ESTRIBILLO]
Ay, que las rosas necesitan tiempo,
que fue el tiempo que pasaste
con tu rosa lo que la hizo tan importante.
Que lo importante es invisible a los ojos,
solo el corazón descubre el secreto,
mira con los ojos del alma.
Conoció a un rey sin súbditos, un vanidoso sin rival,
un bebedor que bebe pa’ olvidar su propio mal.
Un comerciante contando estrellas sin parar,
acumulando lo que nunca va a tocar, ¡qué vanidad!
Es mucho más difícil juzgarse a sí mismo que a los demás,
si logras hacerlo bien, eres un verdadero sabio, ¡escucha!
Solo hay que pedirle a cada uno lo que puede dar,
no más, no menos, pa’ no herir el corazón.
Ay, zorrito del desierto, tú me enseñaste lo cierto:
Compran todo en las tiendas , pero amigos no se venden, ay.
Nada iguala la alegría de un encuentro verdadero
Si vienes a las cuatro, desde las tres seré feliz,
en la presencia del amigo, el alma se hace raíz, ¡ole!
[ESTRIBILLO]
Ay, que las rosas necesitan tiempo,
que fue el tiempo que pasaste
con tu rosa lo que la hizo tan importante.
Que lo importante es invisible a los ojos,
solo el corazón descubre el secreto,
mira con los ojos del alma.
El zorro dijo: “Domestícame con calma y con ritual,
cada día un poco más cerca, pa’ que seas especial.
Te volverás responsable de lo que hayas conquistado,
tu rosa es única en el mundo porque la has cuidado.”
Había mil rosas iguales, pero ninguna era la suya,
porque a la suya le quitó orugas, la escuchó con dulzura.
El secreto está en el alma, en el tiempo que le das,
lo importante es invisible, recuérdalo siempre jamás.
[ESTRIBILLO]
Ay, que las rosas necesitan tiempo,
que fue el tiempo que pasaste
con tu rosa lo que la hizo tan importante.
Que lo importante es invisible a los ojos,
solo el corazón descubre el secreto,
mira con los ojos del alma.
El amor verdadero nunca se olvida (¡olé!),
lo que hace hermoso el desierto
es que esconde un pozo en algún lugar.
Cuando mires las estrellas en la noche oscura ya,
una de ellas ríe siempre, ese niño siempre está.
Y las estrellas son millones de cascabeles de cristal,
sonando pa’ los que saben… con el corazón mirar.
Lo importante no es saber, sino mirar con los ojos del corazón.
¡Olé!
Dedicado a todos los que nunca dejaron de ser niños en el alma,
y a los grandes que aprenden a recordar.


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